¿Los espíritus se despiden?

 

Hace poco tuve una nueva reunión familiar de aquellas en las que te poner a conversar de todo un poco en torno a una mesa con un vasito de cuba libre y algo de música. En eso comenté que hace mucho no tenía historias nuevas para Cuéntame una Historia y me dijeron: “Ahora te cuento lo que me pasó”. Como nunca está de más preguntar, ya sé que en otras reuniones similares podré preguntar por otro caso “sobrenatural”.

Recorrió sus pasos

Cuando éramos chicos él y otros amigos siempre venían a casa después del colegio. Mi mamá siempre les daba dulces a todos y nos quedábamos jugando buen rato o viendo televisión.  A veces extraño aquellos días donde todo era tan simple.

No sé por qué, hace mucho que no nos veíamos pese a que vivíamos muy cerca (¡tan solo unas cuadras!), pero ese día me acordé de él. Por un extraño momento creí que nuevamente estaba en la casa, como en aquella época, hace tantos años atrás (¡más de treinta!). Y así, en la noche, como a las siete, mientra iba a la cocina (que da al jardín), vi correr a alguien hacia la lavandería. Salí rápido porque pensé que era mi tía que había salido a dejar la ropa sucia, pero por más que busqué (el espacio era pequeño para esconderse) no encontré a nadie. Pude, en ese momento sentir la risa de mi viejo amigo, pero obviamente él no estaba allí.

Me fui a la cama sin pensar más sobre el tema y al otro día, cuando salía al trabajo me encontré con una conocida en el colectivo. ¿A que no sabes? – Me dijo – X murió ayer, fue horrible. Dicen que estaba trabajando en el techo y en eso, quién sabe por qué, tu sabes lo distraído que era, mientras bajaba la escalera se le ocurre saltar en vez de bajar un peldaño más ¡y que se incrusta los fierros! Lo llevaron de emergencia, hasta lo operaron, pero no pudieron hacer nada. – ¿Como a que hora fue pregunté? – El accidente fue temprano, pero el murió… como a las siete de la noche. – Me quedé helada, ahora entendía porque me había acordado de él, porque había creído verlo correr por el jardín y hasta oído su risa. A veces los muertos vuelven sus pasos para despedirse.

Los muertos se despiden

No es el único caso que me han contado de personas que han fallecido y han vuelto para despedirse. Y  el tema me ha traído a la memoria varias historias más para este blog. Suena a historia de terror, pero en todos los casos que he podido escuchar, son solo sombras o como un recuerdo que parece aparecer ante nuestros ojos como si se tratara de una proyección.

Historia 2: La sombra de mi tío

No es que mi tío Francisco y yo hubiéramos sido muy cercanos que digamos, pero era un buen tipo. Siempre hacía reír a todos con sus ocurrencias y le gustaban las reuniones familiares. En la casa del abuelo el siempre estaba presente en cada cumpleaños.

Con el pasar de los años la edad hizo que Francisco enfermara del corazón. Tanto fue así que una operación era impostergable. Las horas pasaban y muchos familiares habían ido con él al hospital. Yo estaba en casa de mi abuelo con una de mis primas – él no vivía allí, pero sí muy cerca.

A eso de las diez de la noche, fui al patio de atrás por agua. Me quedé parada un momento cuando de repente sentí que alguien estaba detrás de mí. No quise mirar atrás, me daba miedo, pero podía sentir que alguien más alto que yo me miraba sobre el hombro -Francisco era más alto que cualquiera. Bajé la mirada y pude ver por un instante unos pies a mi lado. Pestañeé y los pies ya no estaban, tampoco la mirada sobre mi hombro.

Entré rápido al comedor (que daba al patio) y mi prima estaba allí mirándome blanca. – ¿Qué pasó? – Le pregunté. – ¡Te juro que acabo de ver pasar a alguien muy rápido para allá! – Fuimos y no había nadie. En ese momento le conté lo que me había pasado. Nos miramos y el celular sonó, Francisco no había resistido la operación. Había fallecido, hace tan solo unos minutos, en el quirófano.

¿También tienes una historia así? ¡Anímate a contárnosla!

2 Replies to “¿Los espíritus se despiden?”

  1. Definitivamente hay otra dimensión en la permanecen los muertos, presumo de manera temporal.

    Y respecto a que se despiden, creo que la inmensa mayoría de personas tenemos alguna evidencia al respecto. Y las despedidas pueden ser en las horas vinculadas a la muerte, e incluso semanas y algunos meses antes de morir.

    Tendría 10 años cuando mi madre, apenas despertó, nos contó que había soñado muy vívidamente con un amigo al que apodaban “Misti”. Relató que a eso de las 3 o 4 de la madrugada lo vio ingresar a su dormitorio vestido con un saco negro de cuero (y ya no recuerdo más sobre su atuendo) y se dirigió a ella y le oprimió muy fuerte el pecho, como esas pesadillas que creo todos hemos tenido alguna vez. Al describir emocionada esa “visita” temió que algo le pudiese haber pasado. Unas horas después se supo que había muerto en la madrugada.

    Años después, en 1983, una patrulla de más de 10 miembros de la PIP fue asesinada al parecer por narcotraficantes, uno de los oficiales que la integraban, era un amigo muy querido de mi infancia con quien había conversado meses antes. Curiosamente, el día que se supo de esa masacre, caminaba con mi novia por la Av. Emancipación en la cuadra donde estaba el antiguo Banco Wiesse, y de pronto, sentí un soplo muy fuerte en la oreja izquierda, rápidamente miré atrás y no había nadie en toda la cuadra, mi novia se sorprendió por mi reacción y le conté lo que acababa de sentir. Después me enteré de su muerte.

    A mediados de 1992, estaba con mi esposa en nuestro departamento, bastante amplio, en el centro de Lima, cuando alrededor de las 11.30 de la noche, escuchamos un lamento muy agudo, profundo y extremadamente triste, que definitivamente provenía de una habitación que utilizábamos como depósito. “¿Qué será? ¿Quién morirá? fueron las preguntas que nos hicimos. Pronto se le detectó una enfermedad terminal de mi suegra, quien falleció dos meses después.
    Debo agregar que la sala-comedor de ese departamento y mucho más aún la habitación en mención eran “pesadas”. Allí aprendí a “limpiar” mi casa. Encendía tres inciensos, oraba con mucha unción, bendecía las esquinas de la habitación haciendo la señal de la cruz, etc. Esta es otra historia.

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