Las sirenas en Perú

 

Me han gustado los temas mitológicos y sobre creencias desde que tengo uso de razón. Siempre me llamó la atención sentarme alrededor de una mesa para que me contaran lo que en aquel entonces, yo pensaba, eran cosas que le había pasado a alguien, hoy sé que se trata de historias, mitos, leyendas. Aún así muchas de estas historias, mitos y leyendas surgen de una anécdota. Yo misma he contado muchas anécdotas enriqueciéndolas un poco o cediendo a la explicación paranormal a la racional. Allí está la riqueza de la narrativa oral. Hoy quiero contarte dos historias de sirenas que han llegado a mí a través de mi blog o de esas reuniones con personas a quienes les ha pasado.

La sirena de playa Arica en Lurín

Son dos las personas quienes me han hablado de ella. Se aparece de tarde, cuando está próximo a oscurecer, como todos los seres fántasticos de la mitología andina y es curioso que también pase en la costa. La primera persona que me contó de ella la vio hace unos cuarenta años aproximadamente, la otra hace unos cinco años.

Historia I

Estaba caminando, siempre caminaba por allí a esa hora. Era cuando salía de estudiar e iba a buscar a mi novia. Entonces me encontré con ella en ese camino desolado frente al mar. Estaba con su madre y me llamaba sin hablar, haciéndome gestos para que la siguiera y la seguí. Entonces, empecé a sentir frío en los pies y como que me ahogaba, el agua estaba subiendo y yo estaba caminando hacia el pozo de playa Arica, ese que si te jala no te deja salir. Me di cuenta de dónde estaba, que mi novia y su madre flotaban sobre el mar y que sus rostros iban transformándose hasta desfigurarse.

Nadé en dirección contraria y logré safarme. Corrí sin mirar atrás pensando que vendrían por mí y así llegue a la casa de mi novia y de su madre. Grité y estaba pálido como un papel. Ella me dieron agua caliente, un poco de ron para quitarme el susto. Me acompañaron a mi casa, pero el susto no se iba y empecé a chuparme, bajé de peso y parecía un muerto en vida. Mi madre me llevó a rezar con un conocido curandero, recién pude recuperarme, nunca más vi a quienes los pescadores llamaban: la sirena.

 

Historia 2

Siempre a trotar a la playa, o muy temprano o cuando ya estaba oscureciendo. Correr cerca del mar me ayudaba a relajarme. Entonces un día, en Playa Arica, vi a una mujer muy anciana caminando por la orilla, o al menos eso creí. La mujer iba  acompañada de su mascota, un pequeño perro pinto. Empecé a seguirlos, no sé por qué, era como si me atrajeran hacia ellos. Y así fue empecé a sentir frío a los pies mientras con gestos la anciana seguía llamándome, como si necesitara mi ayuda.

El frío iba aumentando y entonces vi que la anciana flotaba sobre las aguas, ¡no tenía pies! y que yo iba tras ella… como hechizado. Fue un solo segundo de conciencia el que me permitió escapar de sus mañas y salí corriendo hacia mi casa sin mirar atrás. Era, según me dicen, la sirena que se aparece, a llevar a los hombre hasta las profundidades. ¡Pude escapar de ella, cuántos se habrán muerto al no darse cuenta por donde andaban!

Lo que conversamos cuando se cuentan estas dos historias

Algunos siguen creyendo la historia de la sirena, no encuentran otra explicación para ambas apariciones con tantas coincidencias. Es una mujer que te llama hacia el mar, que se hace pasar por un ser humano que te parece amable o que te da confianza y lo vas siguiendo hasta que el frío del mar te hace salir brevemente de su trance. Si das un paso más te ahogas, solo te queda nadar de regreso a la orilla y correr sin mirar atrás.

Hay quienes creen que no es una sirena, sino las tantas almas en pena de ahogados que murieron por la correntada de Playa Arica; hay quienes creen que son los atropeyados de la Nueva Panamericana Sur, o quizá lo que han muerto en algún accidente. ¿Qué crees que sea? ¿Un aparecido, una sirena? ¿Por qué solo los hombres cuentan esta historia? ¿Te animarías a visitar la playa solo cuando esté por oscurecer?

 

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